Esta serie está formada por piezas de cerámica que remiten a formas orgánicas del mundo natural. A la vez, los procesos de la naturaleza pautan e inspiran el proceso de las obras. Cada pieza cobra vida aconteciendo un yōki (contenedor) de emociones: sonidos-silencios, formas, olores y texturas. Las obras cerámicas se presentan en su forma primigenia, por lo cual es necesario sentirlas con todos los sentidos para apreciarlas. Son piezas en las cuales no encontramos colores excesivos ni ornamentos llamativos. Su forma es pura simplicidad. Irradian calma y serenidad. Lejos de buscar la contemplación admirativa, son objetos que nos invitan a la acción sensitiva de palparlos, olerlos y escucharlos.

Las piezas cerámicas están bruñidas sin la utilización de engobes ni lacas, con cristal de la fábrica artesanal de vidrio soplado Lafiore, donde Marta tiene su taller. Son elaboradas con tierras procedentes de la isla. En Mallorca son escasas las tierras de calidad para la fabricación cerámica. Hay un arduo trabajo de investigación de estas materias, principalmente en la Sierra de Tramuntana, con resultados que se aprecian en las obras, en las que se han utilizado tierras de S’Estaca (Valldemossa), combinada con tierras de Petra.

Todo el proceso se desarrolla de manera manual, con la técnica del modelado, así se mantiene un estado orgánico y presenta un aspecto imperfecto. Las piezas son fruto de una acción performativa a través de la repetición, con la que busca llegar a un estado de meditación y paz interior.