Las obras de Idaira del Castillo nacen de la cotidianidad. La artista toma fotografías de su día a día, para más tarde trasladarlos al soporte pictórico.

En la serie "Tinte" está formada por un total de ochenta pinturas donde se presenta al padre de Idaira tiñéndole el pelo a su madre.

La madre de la artista desarrolló una alergia al tinte capilar que le aplicaban en la peluquería. Por ese motivo, tuvo que empezar a teñirse el pelo en casa con tintes naturales, con la ayuda de su marido. Cada vez que esto ocurría, Del Castillo les hacía una foto que conmemoraba una escena tan cotidiana como entrañable, para luego pintarla sobre la tela y formar así un conjunto de imágenes repetidas y a la vez, únicas.

Las creaciones de Idaira del Castillo son de técnica mixta, ya que ella misma crea sus pinturas con pigmentos naturales, pero también se sirve de rotuladores, lápices e incluso laca de uñas para finalizarlas. A menudo utiliza materiales reciclados para crear sus obras. Los retales, las sábanas y los trozos de tejido, en esta ocasión, están cosidos a trozos de fieltro de colores, que forman collages, posteriormente pintados.