Julieta forma parte de una serie de obras inspiradas en personajes femeninos y masculinos que la artista ha interpretado en años anteriores.
Estas piezas textiles surgen de un trabajo de analogía con animales, una práctica habitual en el teatro durante el proceso de construcción de un personaje. En particular,
Julieta fue trabajada en escena tomando como referencia los rasgos de las aves. El color naranja, en el contexto teatral, evoca abundancia, inquietud y pasión, mientras que los tonos dorados de las líneas remiten al poder, la pompa y la alegría.