Esta obra representa un llaut, una embarcación tradicional mallorquina, navegando por un mar en calma.

La composición se basa en una paleta monocromática, en la que la sutil transición entre el cielo y el mar difumina el horizonte, pero el cielo brumoso contrasta con el reflejo de la embarcación en el agua, lo que refuerza la sensación de quietud absoluta.

El marinero solitario, navegando en una calma sin viento, evoca soledad, serenidad y silencio.