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Yōki

Marta Font Kaplan Projects
Diciembre 2023

La palabra japonesa yōki o youki, tiene un significado parecido a contenedor o envase que almacena sustancias volubles.

Los ciclos de la naturaleza, el trabajo directo con las manos, las montañas de la Sierra de Tramuntana y la memoria familiar, son las bases desde donde Marta Font desarrolla su último proyecto artístico.

Influida por la estética y el pensamiento del lejano Oriente, su trabajo está relacionado con un concepto o término de difícil definición y traducción -wabi-sabi- una manera de entender la belleza donde se valoran la simplicidad, la imperfección, la austeridad, la impermanencia o transitoriedad de los objetos y se aceptan los efectos del paso del tiempo y de las fuerzas de la naturaleza, que incorpora a su manera de hacer, según sus propias raíces mediterráneas.

En una cultura cada vez más adicta a algoritmos, pantallas y avances tecnológicos infinitos, Marta elige trabajar con materiales como barro, viejos tejidos naturales de lino o papeles naturales de algodón, mediante técnicas como el modelado manual, el collage o el dibujo a plumilla, en lo que es una declaración de principios, y también, de fines.

La suya es una práctica guiada por técnicas performativas basadas en la repetición y el contacto directo con la materia, con la que busca un estado meditativo que proporcione un estado de ánimo y mental donde el silencio permita escucharse a uno mismo y a la naturaleza.

Los ciclos del mundo natural se reflejan en los procesos de trabajo de Marta Font. Las tres series o conjuntos que forman la propuesta expositiva, con disciplinas diversas y complementarías, son también en sí mismas un ciclo vital en el que unas alimentan a las otras, al igual que la vida alimenta su obra y viceversa.

Yōkis (serie)

Esta serie, la que da título a la exposición, está formada por piezas de cerámica que remiten a formas orgánicas del mundo natural. A la vez, los procesos de la naturaleza pautan e inspiran el proceso de las obras. Cada pieza cobra vida aconteciendo un yōki (contenedor) de emociones: sonidos-silencios, formas, olores y texturas. Las obras cerámicas se presentan en su forma primigenia, por lo cual es necesario sentirlas con todos los sentidos para apreciarlas. Son piezas en las cuales no encontramos colores excesivos ni ornamentos llamativos. Su forma es pura simplicidad. Irradian calma y serenidad. Lejos de buscar la contemplación admirativa, son objetos que nos invitan a la acción sensitiva de palparlos, olerlos y escucharlos.

Las piezas cerámicas están bruñidas sin la utilización de engobes[1] ni lacas, con cristal de la fábrica artesanal de vidrio soplado Lafiore, donde Marta tiene su taller. Son elaboradas con tierras procedentes de la isla. En Mallorca son escasas las tierras de calidad para la fabricación cerámica. Hay un arduo trabajo de investigación de estas materias, principalmente en la Sierra de Tramuntana, con resultados que se aprecian en las obras, en las que se han utilizado tierras de S’Estaca (Valldemossa), combinada con tierras de Petra.

Todo el proceso se desarrolla de manera manual, con la técnica del modelado, así se mantiene un estado orgánico y presenta un aspecto imperfecto. Las piezas son fruto de una acción performativa a través de la repetición, con la que busca llegar a un estado de meditación y paz interior.

Matrices

Conjunto piezas que se pueden describir como collages con técnica mixta. Son las plantillas que ha usado Marta para definir las formas de las piezas de cerámica. Partiendo de distintas cimas de la Sierra de Tramuntana (Massanella, Puig Major, sa Mola, sa Rateta, Puig des Tossals Verds, es Teix, Agulla des Frare…), los collages se montan con papel de algodón japonés, papel de seda y dibujo a plumilla. Aparecen como siluetas rodeadas por trazos de líneas, las curvas de nivel de los planos topográficos, los cuales siguen el contorno del bajorrelieve que hace el mismo papel, que ha sido esbozado a mano. Estas matrices nos transportan a un archipiélago inventado, a un catálogo imaginario de islas con formas irregulares y orgánicas que revelan y hablan de un proceso creativo que fluye.

Puntades de fil. Munts de puntades.

Dos telas de lino antiguas, de dimensiones considerables y bordadas en hilo de algodón rojo, son las obras más emotivas del proyecto expositivo de Marta.

Son un homenaje a las mujeres de su familia, mujeres invisibilizadas que dedicaron su vida a hacer y a cuidar, y nunca fueron reconocidas. Unas mujeres que a menudo recurrieron al bordado en sus momentos difíciles.
Estas telas antiguas de herencia familiar son el fondo donde plasma, con la técnica del bordado, el ciclo vital del bosque. Las hojas de los árboles convertidas en hojarasca caen en la tierra, alimentándola y creando el sustento para que la vida en el bosque vuelva a empezar.

Puntada a puntada, bordando con hilo de algodón, el dibujo de montones de pinocha surge en un acto performativo y repetitivo, no guiado por un diseño preconcebido, sino por un acto meditativo, que dependiendo del tono emocional del momento, se vuelve en unas formas más tupidas o más abiertas.

Texto de Francesc X. Bonnín

[1] Pasta de arcilla que se aplica a los objetos de barro, antes de cocerlos, para darles una superficie lisa y vidriada.

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