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El Jardín y el Átomo

Alejandra Freymann Kaplan Gallery
Marzo 2025

La postal, el jardín y el átomo.

Los que encuadran son hacedores de fronteras. Es hacer un lugar sagrado. La ventana, como el cuadro, hace un templo de un pedazo del mundo. La ventana hace el jardín como el cuadro intensifica la escena que aísla. El vacío rodea las figuras pintadas. Hay que entender esta insularidad a partir de la física atómica de Epicuro

Pascal Quignard

La postal, el jardín y el átomo es una investigación pictórica sobre el paisaje construido, los límites que conforman nuestra noción de naturaleza, pintura y mirada.

El cuadro, como el jardín, es un lugar domesticado. El jardín es la nostalgia de la naturaleza. La palabra jardín viene de ghorto – cerramiento, cerca. La idea de un límite que marca el espacio en el que suceden las cosas. Eso que sucede dentro de los límites es la propia pintura, el paisaje, la historia, el augurio.

“Delimitar un espacio sagrado, una especie de templum, en cuyo interior se encuentra concentrado, exaltado y ordenado todo lo que, fuera del cuadro se difumina y se diluye, librado a la entropía natural. El jardín, a semejanza del cuadro, se pretende mónada, parte total, islote, paraíso…”

1(Roger, Alain. P.38)

El jardín como cuadro es una idea de paisaje que sólo pertenece a la mente. Que no hace referencia a ningún país y cuyos límites son los propios del contrato ficticio del observador. En la línea de la idea de una nostalgia de un mundo premítico, un paisaje nómada sin modelo.

“El jardín mismo es a la vez presentación y representación. En las tradiciones más variadas y a lo largo de los siglos representa la idea de paraíso, es decir, una esfera trascendente e inaccesible, el lugar fuera de representación por excelencia. Por tanto, la presencia real del jardín se refiere visual y conceptualmente, a un invisible mítico y lejano.”

2 (Jakob, Michel. Año p 11.)

Presentación y representación. La idea de representar la naturaleza a través de una idea de nostalgia viene de la constatación de una relación de pérdida. Más allá de la ruptura mítica, de la expulsión primera del paraíso, una ruptura actualizada, la expulsión de un paisaje que nuestra especie está siendo incapaz de preservar.

El jardín es el paisaje ordenado. Es lo que hacemos para aliviar nuestra condición de expulsados del reino natural, del paraíso terrenal premítico feroz y único.

Las postales son el recuerdo de un recuerdo. El jardín también es el recuerdo de tiempos y lugares por los que sólo han transitado las sombras míticas del orden. Si no fuera por toda esa memoria construida sobre la hierba, por esos lugares que sólo existen a través de ventanas…

Una ventana que te devuelve la mirada escomo una presencia muda en la luz. El cuadro como jardín es entonces un espacio delimitado donde un invisible mítico y lejano se ordena a través del color, las formas y lo representado. Un espacio que puede acoger la figura como un gesto de reconciliación.

El cuadro también es el jardín que observamos a través de la ventana. Aquellos del jardín, es como se llamaba a los seguidores de Epicuro. Su escuela filosófica fue un jardín de extrarradio.

La idea de insularidad en la física atómica nos habla también de la singularidad de la figura respecto a su entorno. Es como concibo nuestro estar en el mundo y la relación figura/fondo en mi pintura. Pero también es la relación habitual de las raras figuras aisladas y anónimas de las postales con su entorno.

La postal, el jardín y el átomo son los tres elementos que conforman esta idea de un paisaje como templo desde el que plantear una reflexión sobre nuestro lugar en el mundo y nuestro papel respecto a la naturaleza.

1.Alain Roger, Breve tratado del paisaje (Biblioteca Nueva, 2007).

2.Jakob, Michel. Le jardín et les arts, les enjeux de la représentation, (Siruela, 2010)

Alejandra Freymann

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